Hoy en día, los padres saben lo difícil que puede ser alejar a los niños de sus teléfonos inteligentes. Ya sea que estén jugando un juego, navegando por las redes sociales o enviando mensajes de texto con amigos, parece que los niños están siempre usando sus teléfonos celulares.

Según estudios recientes, los niños pasan aproximadamente de cuatro a siete horas al día en su teléfono, dependiendo de su edad. Muchos padres intentan reducir este tiempo lo mas que sea posible. Sin embargo, un nuevo estudio encontró que podría haber un resultado positivo en cuánto tiempo los niños usan sus teléfonos, particularmente después de un divorcio.

Los mensajes de texto ayudan a mantener la relación de padre-hijo

Recientemente, los investigadores encontraron que enviar mensajes de texto con niños o comunicarse con ellos a través de las redes sociales puede hacer un divorcio más fácil para los niños. Les permite mantener un contacto regular con ambos padres, incluso cuando el niño no vive con el otro padre.

Este contacto constante con los padres ayudó a prevenir:

  • Sentimientos de desconexión cuando el niño entre y sale de cada hogar;
  • Que la relación de los padres afecte la relación del niño con cada padre; y
  • Que los niños sientan que estan en medio de sus padres y deben elegir bandos. La capacidad de contactar a los niños ayudó directamente a los niños a sentir que ambos padres eran realmente parte de su vida cotidiana.

Los padres deben asegurarse de estar de acuerdo en la comunicación

Sin embargo, los padres de California deben tener en cuenta que este tipo de contacto podría causar controversia, dependiendo del punto de vista del otro padre.

Algunos padres pueden sentirse incómodos con el otro padre hablando con los niños durante su tiempo de crianza. Por otro lado, algunos padres podrían tratar de interferir con el tiempo de crianza del otro padre llamando constantemente o comunicándose con los niños como un juego de poder.

Por lo tanto, podría ser útil para los padres abordar este tipo de comunicación juntos y llegar a un acuerdo sobre la frecuencia y duración de esta comunicación. Los padres tienen el derecho de ponerse en contacto con sus hijos, sin embargo, establecer un acuerdo que funcione para toda la familia puede ayudar a evitar conflictos en el futuro, mientras que todavía promueve la relación del niño con ambos padres.